Seleccionar página

Hubo un momento de mi vida en el que realmente creí que había algo en mí que necesitaba cambiar si quería tener una relación de pareja con la que yo me sintiera bien. Y sentía mucho desasosiego con esta idea.

Si de alguna manera esta creencia también habita en ti, quiero decirte que aunque haya cosas en ti que sanar (y ojo, sanar no es cambiar, más bien es quitarte capas para ser más tú), aunque tu autoestima por lo que sea ahora esté bajita: puedes construir relaciones con una persona segura, nutritiva y que te quiera. Y no solo eso, además este tipo de relaciones nos sanan. Son reparadoras.

Y para poder construir este tipo de relaciones me ha ayudado mucho entender cómo es un vínculo seguro. Por eso, hoy vamos a hablar de relaciones de pareja sanas.

Me he encontrado con mujeres que me dicen «mi problema es mi estilo de apego, un apego ansioso». Y es cierto que tenemos un estilo de apego y que eso tiene un impacto en cómo establecemos vínculos profundos con los demás (y no solo con la pareja, lo que pasa es que la pareja es un espejo aumentado). Pero esa tendencia en tu sistema de apego no es el problema, esa tendencia te habla de cuáles son tus necesidades afectivas.

Muchas veces pensamos que el problema es nuestro estilo de apego, y el problema real es que la relación que tenemos en ese momento no nos aporta suficiente seguridad. Incluso si tu estilo de apego tiende hacia lo inseguro, es posible que esté respondiendo de manera natural y acorde a las circunstancias que estás viviendo. Y tal vez el problema sea otro:

* Tal vez las dinámicas dentro de tu relación de pareja desencadenan que tu sistema de apego se active más de lo que te gustaría, y llegas a pensar que la raíz de los conflictos está en tu estilo de apego.

* Tal vez tus emociones no sean vistas como válidas, y al expresarlas, se desencadenen discusiones que escalan y complican aún más la situación.

* Tal vez haya una falta de coherencia entre lo que tu pareja dice y lo que realmente hace.

* Tal vez sientas que tus necesidades no son bien recibidas cuando decides compartirlas.

* Tal vez la actitud de tu pareja es impredecible y va dejando una sensación profunda de no saber qué esperar de ella.

* Tal vez no haya una reciprocidad real.

* Tal vez hayas tenido que renunciar a poner límites para que la relación funcione.

Hoy hablamos de relaciones de pareja sanas. Y hablar de relaciones de pareja sanas puede dar la falsa impresión de que existen relaciones perfectas. No es así, toda relación tiene sus debilidades por la simple razón de que las personas no somos perfectas, somos humanas.

 

Y como seres humanos cargamos con experiencias pasadas, con patrones heredados, con miedos, y nos vinculamos de la forma en que aprendimos a hacerlo con nuestros padres.

En las relaciones de pareja no hay buenos y malos, culpables e inocentes, justos y pecadores. Lo que hay son relaciones que nos enriquecen y relaciones que nos empobrecen.

Arnaud Desjardins, discípulo del sabio hindú Swami Prajnanpad, en su libro Una vida feliz, un amor feliz explica las cinco condiciones que su maestro le enseñó para el bienestar en la pareja.

El psicólogo Joan Garriga en su libro El buen amor en la pareja hace referencia a estos 5 requerimientos que nos indican si estamos en una buena relación de pareja, y que hoy comparto contigo:

1) Que sea fácil

Significa que la relación fluye con facilidad, sin demasiado esfuerzo ni dificultades.

Cuando es fácil uno más uno suman más que dos. Y las personas están con vitalidad, con nutrición y con crecimiento.

Cuando NO es fácil uno más uno suman menos que dos. Y el precio que se paga es alto y las personas se desvitalizan en pareja.

Cuando una relación se convierte en un esfuerzo titánico, es difícil que nos sume.

Joan Garriga nos cuenta que hay una expresión bastante habitual en su consulta: «Es que cuando estamos bien, estamos muy bien». La propia expresión de esta frase marca la excepción, cuando lo «normal» debería ser estar bien y que sólo ocasionalmente esta norma se rompiese.

Si tienes que definir tu relación con esta máxima… es que algo no funciona. Cuando fluye una relación te sientes grande y haces que la otra persona también lo sienta. No esperas que el otr@ cambie para convertirse en tu ideal, en tu príncipe (o princesa) azul, sino que, básicamente, tal cual es, y desde la aceptación, la cosa funciona.

¿Sientes que tu relación de pareja es fácil?

2) Aspectos en común

Aquí hay varios aspectos importantes a tener en cuenta como tener estilos afectivos similares, tener culturas compatibles o proyectos vitales que vayan en sintonía.

A veces el enamoramiento limita nuestro «espíritu crítico», y no nos detenemos a valorar si la otra persona encaja con nuestro modo de entender la vida, el mundo, el futuro, nuestra realidad cultural y social…

Esto no significa que las diferencias per se resulten insalvables, pero si habrá que revisar si nuestras diferencias son compatibles. Y si lo son, aceptarlas.

Si pasamos por alto las diferencias no compatibles, a la larga, cuando pasemos la fase de enamoramiento, se harán más patentes y con toda seguridad serán motivo de desencuentro.

¿Compartes con tu pareja tus valores esenciales?

3) Ser amigos

Para tener una buena relación de pareja, la base es una amistad. Sentir que la otra persona te entiende (y viceversa). Una relación de pareja es un acompañamiento donde cada un@ hará su camino, a su modo, pero sabiendo que la otra persona es un refugio para sentirte comprendid@, apoyad@ y querid@.

¿Sientes que tu pareja es tu amig@?

4) Confiar

Confiar es tener la certeza de que tu pareja quiere tu bien y no te va a dañar, y aceptar que en el algún momento puede no cumplir tus expectativas y tener la confianza de que podréis sobreponeros.

Por miedo y desconfianza a veces exigimos al otro que no falle a nuestra confianza, pero ésta, por definición, no exige garantías. Por eso, no hablamos de una confianza basada en el control, donde se exija sinceridad o infalibilidad absoluta.

Hablamos de la convicción de saber que no es necesario protegerse

del otr@, que no te va a hacer daño consciente con reproches, malas caras o acciones agresivas.

Es saber que el otr@ conoce tus debilidades mejor que nadie, pero no las usará. Es tener la «kriptonita» del otr@ y no usarla nunca.

¿Sientes que tu pareja quiere tu mayor bien?

5) Desear la felicidad de nuestra pareja

Desear la felicidad de la otra persona es que exista el deseo espontáneo de que el otr@ también esté bien: esto implica una profunda generosidad. En ocasiones coartamos libertades y espacios de nuestra pareja para manejar nuestras propias inseguridades.

A veces, incluso, querer a alguien puede significar dejar que se vaya de nuestro lado, aunque nos duela. Esta clave nos lleva a sentir una plenitud mayor, un amor más espiritual.

¿Deseas la felicidad de tu pareja más allá de tus miedos e inseguridades?

[Fuentes inspiradoras: Post «¿Y si tu estilo de apego no es el problema?» de Montse Cazcarra Psicología; Libro El buen amor en la pareja de Joan Garriga]

En Programa LOA no solo trabajamos el duelo amoroso para elaborarlo y liberarlo, también hacemos un proceso de introspección profundo para poner luz a nuestra historia y a nuestra niña interior. Vas a conocer tu sistema de apego y lo que necesitas para sentirte querida y cuidada. Si quieres saber más sobre Programa LOA reserva una entrevista de valoración gratuita donde veremos tu caso a fondo y veremos juntas si este acompañamiento es lo que necesitas ahora.

 

Con amor

Laura